Cuando no se paga la cuota de un préstamo o una hipoteca en la fecha acordada, la entidad financiera aplica una penalización conocida como intereses de demora. Es un concepto fundamental que debes conocer, ya que puede encarecer enormemente tu deuda si te retrasas en los pagos. En esta guía de Previum, te explicamos qué son, cómo funcionan y qué límites establece la ley.
¿Qué son los Intereses de Demora?
Los intereses de demora son un porcentaje extra que se aplica sobre la cuota impagada como compensación a la entidad financiera por el retraso en el pago. No hay que confundirlos con los intereses remuneratorios (el TIN normal del préstamo), que es el precio del dinero. Los intereses de demora son una penalización por incumplimiento del contrato.
Su objetivo es doble: compensar al prestamista por el perjuicio causado y desincentivar los retrasos en los pagos por parte del deudor.
¿Cómo se Calculan? Límites Legales
El cálculo y, sobre todo, el límite de los intereses de demora son muy diferentes si hablamos de una hipoteca o de un microcrédito.
Intereses de Demora en Hipotecas
La Ley de Contratos de Crédito Inmobiliario establece un límite muy claro para proteger a los consumidores. El interés de demora en una hipoteca no puede superar el tipo de interés remuneratorio pactado más 3 puntos porcentuales.
- Ejemplo: Si el interés de tu hipoteca es del 4% TAE, el interés de demora máximo que te pueden aplicar es del 7% (4% + 3%).
Intereses de Demora en Microcréditos
En los microcréditos y préstamos rápidos, la situación es diferente. Aunque la Ley de Usura pone ciertos límites para evitar intereses desproporcionados, los honorarios por demora suelen ser muy elevados. A menudo se expresan como una cantidad fija diaria que se suma a la deuda por cada día de retraso (por ejemplo, 10€ al día).
Es crucial ser extremadamente puntual en la devolución de un microcrédito, ya que los intereses de demora pueden hacer que la deuda crezca de forma exponencial en muy poco tiempo.
Consecuencias del Impago y los Intereses de Demora
No pagar una cuota a tiempo y empezar a acumular intereses de demora puede tener consecuencias muy serias:
- Aumento de la Deuda: La deuda total crece rápidamente, haciendo cada vez más difícil ponerse al día.
- Inclusión en Ficheros de Morosidad: Un impago puede provocar que tus datos sean incluidos en ficheros como ASNEF, lo que te cerrará las puertas a futura financiación.
- Reclamación Judicial: Si el impago se prolonga, la entidad puede iniciar un proceso judicial para reclamar la deuda, lo que puede acabar en el embargo de tus bienes o, en el caso de una hipoteca, en la ejecución y pérdida de la vivienda.
Conclusión
Los intereses de demora son una penalización seria. Si prevés que no vas a poder pagar una cuota a tiempo, lo más importante es contactar con la entidad financiera antes del vencimiento. La mayoría de los bancos y financieras prefieren negociar una solución (como un aplazamiento o un periodo de carencia) antes que iniciar un proceso de reclamación por impago.


